La Nueva Logística

Desde el 3 de marzo de 2020, fecha en que se dio a conocer el primer caso confirmado de Covid-19 en Chile, hemos experimentado diversos cambios en nuestro quehacer doméstico y laboral. A las restricciones de desplazamiento impuestas por las autoridades de salud se suma un sinfín de cambios en la “forma de hacer las cosas” que seguirán acompañándonos por mucho tiempo. Hoy la única certeza que tenemos, en medio de tanta incertidumbre, es que tendremos que lidiar con una “nueva normalidad”. El escenario ha cambiado.

Enfrentados a este nuevo panorama, las repercusiones en materia social, laboral y económica no se han hecho esperar. Si sólo nos abocamos al aspecto económico de la crisis sanitaria, tenemos que –en la actualidad- no existe un rubro que no se haya visto impactado por la pandemia. Solo en lo referido al sector comercio, tenemos que las empresas –independiente de su tamaño- han debido cambiar o reajustar la “forma de hacer las cosas”; cambio que ha impactado tanto la relación con sus colaboradores, con sus clientes como también con los consumidores finales.   

Cambian los negocios y cambia la logística. Esta frase refleja el vínculo que existe entre el funcionamiento de las empresas y sus procesos; y también ahonda en la realidad que se vive actualmente, donde las operaciones han debido adaptarse y modificarse para responder al nuevo escenario comercial. Toda decisión comercial al interior de las compañías tiene, sí o sí, un impacto operacional que hoy obliga a repensar y diseñar una “nueva logística”. 

Esta nueva etapa debe ser pensada, analizada y proyectada como una operación capaz de responder a los desafíos y escenarios cambiantes e implica, por ejemplo, fortalecer los canales de venta no presenciales (e-Commerce); el cierre o transformación de tiendas físicas; cambios en el proceso de abastecimiento con un sello claro en la continuidad operacional; atender las nuevas demandas de los clientes; la implementación de  tecnologías y la automatización de procesos, en la búsqueda de optimizar costos y responder en tiempo y forma, entre otros aspectos. 

Enfrentados a este ineludible reto es fundamental que las empresas del comercio y sus aliados estratégicos se aboquen al análisis y puesta en marcha de estrategias certeras que les permitan reajustar sus procesos operacionales de cara al futuro próximo con un impacto financiero controlado. Surge entonces la pregunta ¿tenemos las capacidades para evaluar y prepararnos para lo que se viene en la logística?

A partir de la interrogante expuesta, es válido establecer que una de las estrategias que asoma como una aliada para consolidar los objetivos descritos es la implementación tecnológica. En este plano, la automatización de procesos, por ejemplo, asoma como una de las herramientas que permite alcanzar mayores niveles de productividad y cumplimiento a nivel operativo, logrando procesos ágiles y modernos. 

No cabe duda de que la nueva logística deberá ser mucha más tecnologizada y flexible, pero también es cierto que dichas implementaciones deben estar inmersas en una estrategia corporativa e ir en línea con el estado de madurez tecnológico que tenga la empresa. En este punto, es importante destacar que implementar una tecnología sin un acabado estudio o análisis previo puede ser muy frustrante y riesgoso, por ejemplo, al no obtener los beneficios esperados o puede impactar con problemáticas operacionales no dimensionadas.

Es claro que antes de invertir las empresas deben evaluar el potencial de las implementaciones que desean realizar, etapa en la cual es clave contar con un proceso de asesoría que les permita identificar las puntos débiles y fuertes de su estrategia. Un proceso de consultoría puede establecer el camino para llegar al modelo que permita hacer más eficiente la operación con un nivel de modernización acorde a cada empresa. La tecnología es un camino que se avanza paso a paso.

EL LOGÍSTICO

Para nadie es un misterio que se vive y vivirá en los próximos meses un duro momento económico, a nivel global. Este escenario obliga a todos a mirar hacia la eficiencia operacional como un factor diferenciador y salvador a nivel comercial al interior de las empresas. Los procesos eficientes son claves cuando hay que enfrentar tiempos complejos y ahí está el gran desafío de los profesionales: dar respuestas y soluciones ante este nuevo escenario que obliga a un cambio logístico. 

Los tomadores de decisiones en el área de supply chain deben mirar el contexto y ver cómo virará su negocio, donde seguirá igual y dónde cambiará, evaluar diferentes escenarios logísticos posibles, considerando, por ejemplo, dónde quedará el negocio, cuál será la participación de cada uno de los canales o hacer simulaciones para determinar la tecnología y procesos para cada uno de ellos para ofrecer a una alternativa real a las empresas.

El líder logístico debe jugar hoy un papel proactivo y evaluar todos los escenarios posibles para preparar y proyectar su cadena de suministro de cara al futuro. Hoy, más que nunca, recae en estos profesionales el futuro de sus empresas y deben estar preparados para enfrentar las contingencias muchas veces ineludibles y hacer frente también a la nueva logística pospandemia. Hoy es el momento de evaluar, pensar y prepararse para la siguiente etapa.


Javier Bravo G.

CEO – Liike

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